Así Alicia fue ocupando la gran mayoría de su tiempo a conocer gente por internet, jugar videojuegos como ragnarok o tales of pirates, amaba el sistema de mensajería instantánea MSN que en ese entonces era furor.
Mediante todas estas actividades online, conoció lo que para ella a sus 15 años era desconocido, el amor lo cual desde ese entonces hasta que ella creciera y se diera cuenta de que quizás estaba errada, lo autodenominó su verdadero único y primer amor.
Con cinco años demás, este tipo podría haber sido un acosador virtual, un personaje psicópata que buscaba instancias pornográficas o algo por el estilo, pues tuvo la suerte de que su forma de ser era casi como la que tenía Alicia, quien a pesar de sus problemas su vida iba desarrollándose a la edad que le correspondía.
Él era Daniel un chico inseguro por su apariencia, su aspecto no era el gusto de las chicas porque no pertenecía al esteriotipo que calificaba con nota diez en ese momento, pero para Alicia era el hombre mas lindo que había conocido, comentaba que sus ojos eran grandes y redondeados como los de los dibujos japoneces, siempre repitió que su rostro era hermoso porque sus pómulos eran simétricos con su barbilla y su nariz de punto respingada hacia mas bello su parecer.
Así fue como pasaban horas con Daniel hablando sobre sus vidas, la música, interactuaban en chats animados y se compartían fotos, de hecho las horas en que Daniel hacia sus deberes y cumplía con sus responsabilidades, Alicia era casi una martirización no conseguía sacarlo de su cabeza, y comenzaban esas películas imaginarias de toda adolescente en las cuales ella soñaba con que un día lo vería y correría a sus brazos para no soltarlo jamás.
Es ahí donde Alicia en su mundo bautiza a su amado Daniel como iconoclasta, ya que destruía todo esteriotipo de príncipe azul con corcel y castillo, pero que para ella era la máxima realeza con la cual podía hacer brotar todos sus sentimientos.
De a poco salieron a flote características de Daniel que a ella la superaban de felicidad, era tierno, muy tierno, caballero, sutil, sensible como un príncipe azul en el cuerpo de un oso de felpa, todo esto la enamoraba más y más pero no conseguía la manera de idear como podrían verse.
Alicia solía ser muy buenas con sus abuelos, pero para ellos esta chica era intocable, la nena de la casa a la cual hubiesen adoptado como hija y por ningún motivo se podía exponer porque cualquier cosa que pasaba ellos destruirían su mundo. En base a esto ella finalmente era restringida para todo, no podía salir sola, no podía tener amistades si no eran en la casa y mucho menos un pretendiente y mayor de edad.
Por otro lado Daniel era estudiante nuevo en la universidad, vivía con su madre pero tenia mucha mas independencia que Alicia, tenia amigos, amigos tangibles, en cambio ella solo tenia una gata.
Para suerte de los dos la tecnología había actualizado las plataformas que ellos ocupaban, y ahora por primera vez los dos iban a ver su imagen vía webcam, algo que iba a suplir las ansias que tenían de conocerse, no iban a poder ser tangibles uno del otro pero se iban a oír y ver.
Ese día era sábado en la mañana, y Daniel ya había preparado su webcam para ver por primera vez a la mujer que tanto quería, Alicia desesperada sin saber que hacer suplico a su abuelo que por favor comprara una webcam para ella, para poder hablar con su madre que tanto la extrañaba. Esta suplica logro la aprobación de su abuelo pero lo que no sabía es que la compra llegaría tarde y ella pasaría horas sin poder hacer realidad su anhelado momento.
Siete de la tarde y llega tan precisado aparato...
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